Conoce nuestro Patrimonio

Patrimonio de la Hermandad

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Carrozas procesionales

La Carroza de Plata

La Hermandad ha ido en los últimos años ampliando su patrimonio, pero fuera de nuestras imágenes históricamente nuestra pertenencia más preciada, la joya de la corona, ha sido, es y será nuestra querida carroza de plata.

Al principio la sección de las Congregaciones Marianas portaba la imagen del Señor atado a la columna a hombros en unas humildes parihuelas, posteriormente en una pequeña carroza y luego en otra más grande de la Cofradía decana, aunque mucho más anónima.

La Hermandad quería realizar algo digno de la sagrada imagen que debía portar en la procesión del Viernes Santo. Desde 1951 se acuerda abordar el proyecto de una carroza en propiedad que autorizó la Junta de Cofradías.

Se decide optar por un modelo revolucionario ya que será en plata (en ese momento y durante muchos años fue la única de la ciudad de ese estilo), y con lanza interna de forma que no se vea a ninguno de los seis hermanos que lo portan (tiradores) creando el efecto de que la misma se mueve de forma autónoma.

Para su realización y ensamblaje estuvieron trabajando 10 personas durante 3 meses y sólo el ensamblaje definitivo de las grecas llevó 5 días de trabajo ininterrumpido día y noche de 5 obreros especializados que vinieron expresamente de Madrid, donde habían sido cinceladas las grecas a mano. Así llegó este auténtico tesoro, ejemplo de la tan pregonada austeridad castellana, sin adornos recargados y con una iluminación sencilla.

La carroza de tres pisos presenta en cada uno una gran greca de plata con cuatro grandes faroles a juego en el piso inferior, cuenta con medallones dorados en oro fino; el medallón frontal y posterior del nivel inferior reproduce los emblemas de la Hermandad y de las Congregaciones mientras que los medallones del nivel intermedio representan imágenes de la pasión.

La magnífica carroza se sufragó por la cofradía con ayuda de todos: Son muy destacables los donativos que realizaron los Padres Jesuitas sobre todo el P. Laburu, así como las numerosas y repetidas cuestaciones entre los hermanos para sufragarla. Incluso los Kostkas (como se denominaba a la sección infantil) llegaron a realizar una función benéfica para recaudar fondos, hasta la misma Junta de Cofradías nos otorgó el premio económico de ese año debido al reconocido éxito del proyecto, que tuvo incluso alcance nacional.

Todo estaba preparado ese día de viernes Santo de 1952 para el estreno apoteósico de esta joya pero llovió, no obstante ese año se decidió postponer la general y salió el Sábado Santo. Finalmente, el Señor pudo salir por las calles portado en una carroza digna de Él.

El éxito fue abrumador pero el proyecto casi se lleva por delante a la propia Hermandad, así el año después el balance de tesorería arroja un saldo negativo de 59.000 pesetas de 1953 no sólo por la carroza sino también por las facturas de tela y cera de ese año. Poco a poco con el esfuerzo de todos y la paciencia de algunos proveedores la Hermandad conseguirá en pocos años volver al superávit.

El éxito fue tal que los jesuitas nos la pedían para sacar en procesión el Inmaculado corazón de María, tradición recuperada hace poco por el Santuario.
Décadas después los años hicieron que perdiera su brillo y que se llevara a restaurar la carroza al insigne Platero Vallisoletano Antonio Zúñiga. El orfebre siempre recalcaba que no es plata sino alpaca lo que tiene nuestra insigne carroza, aunque volvió a lucir resplandeciente, los medallones delantero y trasero se montaron al contrario luciendo hasta hace poco el escudo de la hermandad en la parte trasera.

Con el nuevo siglo ya en marcha se llevó a restaurar en profundidad en los talleres de la Orfebrería de Orovio de la Torre, en Torralba de Calatrava, Ciudad Real con refinamiento de numerosos detalles como sustituir la rejilla interior de metal con remaches por un bastidor de tela negra que realce la plata por fuera, sustituir perfiles de las esquinas por labras que oculten el empalme en los laterales y sustitución de las asas traseras por unas plateadas más adecuadas. Obviamente se aprovechó para devolver a la posición original los medallones.

Todo ha sufrido una ligera modernización el adorno floral por ejemplo que desde los claveles y reamera de pino con la decoración por las hermanas a centros de flores elaborados o en los últimos años cenefas florales. Las baterías de la Renfe hemos pasado a unas recargables de última generación o la iluminación de faros de camión que hoy son led.
Para poder ser tirador o empujar basta apuntarse, como para cualquier otro enser, sinceramente es algo muy especial ser los pies del Señor. Poder ver, oír y sentir constantemente a sus devotos suspirar, a los niños preguntar a sus mayores y la admiración de todos aquellos que ven pasar al atado en su carroza de plata.

Nuestra joya es un símbolo de la excelencia a la que debemos aspirar, de lo que podemos hacer cuando se piensa a lo grande y vamos juntos a por ello, a mayor gloria de Dios.