LEMA

Ad Iesum Per Mariam

Nuestra Hermandad se funda en el seno de las Congregaciones Marianas de San Luis Gonzaga y San Estanislao de Kostka. Desde su origen, las Congregaciones Marianas tienen como fin alcanzar la santidad a través de María. Así, el lema común de estas Congregaciones  es Ad Iesum Per Mariam (‘A Jesús por María’), lema que nos dejaron quienes nos precedieron en la Fe, y que adoptamos como propio e intentamos vivir en nuestro caminar como Hermandad.

Este lema se ve reflejado en el escudo que adoptaron estas Congregaciones, formando un anagrama con las letras «P» y «X» del crismón, que significa «CRISTO», y añadiendo la «M», en referencia a MARÍA. Esto puede verse también en el escudo de nuestra Hermandad.

El Evangelio de Mateo, cuando nos narra la visita de los Magos a Belén, nos dice: «Y al entrar en la casa, encontraron al Niño con María, su Madre» (Mateo 2, 11). María es la Madre de Jesús, y Jesús nos ofrece a María como Madre al pie de la Cruz. María ejercita su oficio maternal entre Jesús y los hombres como medianera del uno con los otros.

María tiene como misión dar a Jesús a los hombres y llevar a los hombres hacia Jesús. Por el Sí de María vino Jesús al mundo, y el mundo encuentra en María el camino más fácil y seguro para llegar a Jesús el Salvador. Dios entregó a su Hijo al mundo por medio de María. Por eso nosotros queremos conocerla y amarla como el mejor camino para ir a Jesús, imitando su prudencia, su confianza en Dios y su Fidelidad.

María es la puerta del Cielo, el camino para llegar a Cristo. Acercándonos a la Virgen, pidiéndola su intercesión y dejándonos acoger por ella como Madre, transformará nuestra vida y la convertirá en frutos para la mayor gloria de Dios.

Nos dice el Papa Francisco en la Audiencia General del 13 de noviembre de 2024:  «En la tradición católica existe este lema, este dicho: «Ad Iesum per Mariam», es decir, «a Jesús por María». La Virgen nos muestra a Jesús. Ella nos abre las puertas, ¡siempre! La Virgen es la madre que nos lleva de la mano a Jesús. La Virgen nunca se señala a sí misma, la Virgen señala a Jesús. Y esto es la piedad mariana: a Jesús a través de las manos de la Virgen».

Que todos, unidos al Papa, vayamos a Jesús, por María.