CAMINO DEL CALVARIO (Pedro de la Cuadra (Cristo), Gregorio Fernández (sayones), h. 1614)

Este paso procesional hasta el siglo XIX perteneció a la cofradía de la Pasión, posteriormente, fruto de la reforma del arzobispo Gandásegui, paso a desfilar con otras Cofradías.

En 1930 nuestra Hermandad recibe el encargo de alumbrar este paso, en concreto fueron los congregantes Luises a los que se encomendó esta tarea.

El paso desfilaba cubriendo estación los Miércoles Santo en el Vía Crucis, frente a la Casa Consistorial, y en la Procesión general del Viernes Santo.

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NUESTRA SEÑORA DE LA ALEGRÍA (LUIS FDEZ. DE LA VEGA)

Esta bella imagen de la Virgen, que en la actualidad ya no desfila en las procesiones de Semana Santa, al ser sustituida por una imagen del mismo nombre, propiedad de la Cofradía del Santo Sepulcro. Fue alumbrada por nuestra Hermandad el Domingo de Resurrección del año 1961, en la procesión del Encuentro de Jesús Resucitado y la Virgen de la Alegría.

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ECCE-HOMMO "PREPARATIVOS PARA LA FLAGELACIÓN" (G. FERNÁNDEZ, h.1620)

La figura de este paso es obra de Gregorio Fernández, y en ella puso una vez más su interpretación más clásica del estudio anatómico, movimiento suave y gesto piadoso.

Esta obra durante bastantes años pasó inadvertida para los ojos de los organizadores  de la Semana Santa, aunque no fue así para los estudiosos e investigadores  que sí supieron valorarla.

Esta bellísima obra de bulto redondo nos fue concedida en préstamo para que la alumbrásemos desde 1979 hasta 1990, fecha en la que debido a su delicado estado era aconsejable que no desfilase mas y desde entonces se conserva en el Museo Catedralicio de Valladolid, donde puede ser contemplada.



Desfilaba los Viernes Santo, en la Procesión General, bajo el nombre de “Preparativos para la Flagelación”, nombre que hoy en día utiliza nuestro Santísimo Cristo de la Humidad, para cubrir dicho paso.

A todas luces esta denominación era errónea, ya que cubría un momento de la Pasión previo al la flagelación en la columna y realmente se trata de un Ecce-Homo, por lo tanto ya ha sufrido el martirio de la flagelación y su espalda se encuentra ensangrentada y herida.

Anteriormente se conservaba en la primitiva iglesia de San Nicolás, la primera noticia que se tiene de esta bella imagen se remonta a 1739, en una información recogida en el “Diario de Valladolid”.

Al demolerse este templo, paso, junto con el resto de enseres de la iglesia, al Templo de los Trinitarios.

En un primer momento los investigadores no se ponían de acuerdo sobre la autoría de la obra, puede ser que el hecho de encontrarse durante una época  vestida con una túnica roja y solo se pudiese contemplar la cabeza les despistase, pero finalmente se ha llegado a la conclusión de que salió de la gubia del genial imaginero de Sarria.

Hace pocos años el profesor Jesús Urrea analizó la figura llegando a la conclusión de que pertenece a Gregorio Fernández sin ninguna duda, aduciendo por otra parte, que al igual que sucede con  la colección de yacentes, esta figura sola del Ecce-Homo podría constituir un prototipo fernandino creado hacia 1612-1615.

Al fin las atribuciones tuvieron confirmación documental, al encontrar el profesor Fco. Javier de la Plaza un documento en el que no solo se reconoce la autoria, sino que también se despeja la duda sobre el origen lucense de Fernández. El documento fechado el 3 de Enero de 1620, viene a decir que el párroco de San Nicolás Bernardino de Salcedo, ofrece a la Cofradía del Santísimo Sacramento y Ánimas, una escultura de un Ecce-Homo de su propiedad, que se encuentra en dicha iglesia. La escultura la ofrece a cambio de unas misas que han de hacerse extensivas a “Gregorio ernández , escultor, vecino de la villa de Sarria, que hizo la Imagen”.

Esta figura tiene gran riqueza de puntos de visión y está ligeramente desdramatizada.

Otra peculiar excepción de la talla está en que se cubre con un paño de pureza no labrado, caso único en Fernández, sino que es de lienzo encolado, al estilo de los pasos de papelón.

Se observa en la Imagen el sufrimiento de Cristo ante su castigo, que siente pudor incluso en su desnudez, un sufrimiento no solamente físico sino también psicológico.

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