Martes Santo: Procesión de la Peregrinación de la Promesa

Procesión que cuenta con casi 50 años de vida, para nuestra Hermandad es de gran importancia por tratarse de “nuestra” procesión. Tras salir de nuestra sede nos dirigimos en pleno, junto a las representaciones que nos acompañan, a la Iglesia de la Vera Cruz donde nos espera nuestra Imagen titular.

 

Tras su salida nos dirigimos a uno de los barrios más populosos de la ciudad, seguramente uno de los barrios donde se encuentra habitantes con más dificultades en sus realidades laborales, el conocido como “La Pilarica”. Concretamente a su Iglesia Parroquial, donde se encuentra una reproducción de la Virgen del Pilar, patrona de España, y de una gran simbología para todos los marianos. Durante el recorrido los toques de nuestra Campana, de gran tamaño y peso, nos recuerdan la importancia que tiene en esta Procesión el Silencio.

Somos recibidos por la Cofradía devocional de la Pilarica, que saca sobre unas pequeñas andas la Imagen de la Virgen sobre los hombros de unas hermanas de devoción. La Virgen, patrona de la Hispanidad, está cubierta por un manto azul celeste, color muy mariano, el mismo de los capirotes de los cofrades de nuestra Hermandad.

Ante la mirada de la Virgen del Pilar y la de nuestro querido Cristo Atado a la Columna renovamos año tras año la promesa de guardar silencio en todas las procesiones en las que participamos, especialmente en la del Viernes Santo.

La promesa se realiza con la lectura de un juramento, tras la cual los cofrades respondemos afirmativamente, concluyendo el sacerdote con las palabras: “Si así lo hicierais que Dios os lo premie, si no, que Él os lo demande”.

En el silencio de la noche se produce un encuentro, un encuentro de miradas. La mirada de la Madre, con su hijo-niño en brazos, sobre un pilar. La del Hijo, con los ojos cargados de lágrimas, una mirada que desprende misericordia y humildad.

Es una procesión en la que los miembros de la Hermandad renovamos nuestra Promesa, de ahí el nombre de la Procesión, “La Peregrinación de la Promesa”. Un nombre muy bello, pero que también está cargado de significado.

Tras la renovación de la Promesa la noche está muy avanzada cuando la espalda sangrante de nuestro Cristo vuelve a su Iglesia, por el transcurso del camino de vuelta es el momento de reflexionar, de mirarle, de recibir Su mirada, solos a pesar de la gente. El momento de sentir, una vez más, el apoyo de Su Columna.

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